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Un
telescopio Reflector se caracteriza por utilizar espejos para concentrar la
luz procedente de un punto del espacio. El espejo primario (200mm diámetro)
se caracteriza por tener una ligera concavidad en su superficie, es por ello
que la luz reflejada por este espejo toma forma de cono, tal y como se
aprecia en la imagen. Este cono de luz tiene una gran capacidad para
concentrar la luz que nos llega de ese punto y así verlo con más detalle.
Pero si no pusiéramos nada más por el camino del cono de luz, éste escaparía por la boca del tubo. Necesitamos poner un espejo que nos refleje la luz a unos 90º de la dirección de origen. Por ello necesitamos el espejo secundario, que refleja la luz procedente del primario, hasta nuestro ojo. Y como mantenemos el espejo secundario suspendido en el centro del tubo??? Pues ahí es donde entra en juego la araña, una estructura con patas que se ajustan a la cara interna del tubo y que mantiene al espejo secundario en el lugar que le corresponde. Después el espejo secundario refleja la luz hacia el ocular, una serie de lentes que hay dentro de un tubo que adapta la luz directa que procede del espejo a nuestro ojo. Por último no que da más que poner el ojo y maravillarnos mirando a la Luna, por poner un ejemplo.
imagen Cielo Sur
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